24 de noviembre de 2014

Nosotros andamos, él anda…

Un acontecimiento importante en la familia. Al igual que la salida del primer diente, la primera vez que dice mamá o papá, sus primeros pasos son toda una fiesta en casa. Ver su cara alucinada de velocidad me dan hasta ganas de gritar para soltar la energía por el exceso de alegría. Me pongo loquita de verlo. Primero conquistó el plano del suelo, llegó, venció y lo dominó, ahora ya quiere explorar otros niveles, ampliar su campo de visión con los brazos estirados y las palmas abiertas no sé si por mantener el equilibrio porque aún está empezando o por ir cogiendo todo lo que pilla a su paso, aunque creo que ambas afirmaciones son correctas.
Ay, ay…si pudiéramos congelar el tiempo, todos los días suyos son bonitos, pero sus 15 meses me resultan extraordinarios. Todo lo imita, todo lo repite, con un salero airoso graciosísimo, con unos ojos desbordantes, con su pelo dorado y ondulado que tintinean como un muelle, haciendo exageraciones a nuestros movimientos, tirando besitos por donde va, saludando hasta a los muñecos inertes, moviendo las caderas a ritmo bugui bugui con su amigo-muñeco Elmo, todo es agua y hace el gorila con una gracia escandalosa… Esto no ha hecho más que empezar… Las risas que provoca cualquier gesto o intento de imitación son de esas fuertes y pegadizas.

Comienza la etapa de “cierre de puertas” porque la trastada es inminente. Primero dió tres pasos seguidos sintiéndose seguro de que si caía estábamos ahí y ya al día siguiente recorrió toda la casa él solito sin ni siquiera mirar si estaba acompañado, cuál fue mi sorpresa que llegó a la cocina muy sigiloso y activó la lavadora, sin ropa, claro, él muy contento de la hazaña. Otros pasos más y lo ví con la escobilla del wc en plan peine, ¡mamma mía!... y en otro asalto lo ví intentando encajar en el enchufe un cargador o arrastrando mi móvil por el suelo como si fuera un coche… todo muy normal de niños oiga jajaja… Le hemos puesto dos hermosas alfombras verdes que simulan césped pero a él le gusta más estar en la periferia de ellas…también cosa de niños supongo, al menos sirven  para hacer la croqueta los 3 juntos…así que están siendo bien invertidas y disfrutadas.

Falta un mes pero la llegada de las primeras luces y guirnaldas le están sacando las órbitas de sus casillas y él saca expresiones a todo el que lo ve. Qué bonita es la Navidad cuando hay niños cerca. Había perdido la emoción por estas fiestas y la estoy recuperando a su lado. Imaginarme su carita iluminada cuando señala las luces colgantes en la calle y los árboles cargados de objetos brillantes me llena de orgullo y satisfacción. Creo que este año voy a llenar la casa con colorido hortera del espumillón, me apetece y él seguro que lo agradece.


Su amigo Elmo
 (fue un trueque con la inigualable Chariqui que aún tenemos pendiente de saldar)
 

6 de noviembre de 2014

Patillas vs Carmín

Crónica de un funtástico finde

Unos meses esperando este momento. Toda la semana cuadrando y organizando y por fín llega el ansiado Viernes, un día de nervios, carreras para dejarlo todo listo, mucho rimmel en las pestañas y salir en coche hacia nuestro destino favorito. El camino sin apenas obstáculos, la música calentando nuestros espíritus, el mar dejándose ver a trocitos, el sol cayendo en la tarde, los vástagos edificios altos desprendiendo un reflejo dorado….ya llegamos…es noche de difuntos…el mar nos recibe plateado, una sonrisa nos atiende, unas frías cervezas nos aguardan…





Y es que este finde pasado volvieron las patillas y los labios Carmín,  rojos muy rojos. Y es que hicimos una escapada al mismísimo Benidorm pues se celebraba como todos los años el festival de música Funtastic del cual somos ya como de la casa. No es un festival cualquiera. Es el festival. Esta IX edición batió su record de rapidez en la venta de entradas allá por el mes de junio y es que la ocasión merece siempre mucho la pena. Una combinación de sentimientos enfrentados tenía este año  pues Guli Guli no nos acompañó. Él lo pasó bien, nosotros mucho mejor!

El rock&roll es la clave del éxito. Todo lo que gira alrededor de él es tan entrañable y adorable que me pierdo pensando y visualizando todo lo que allí viví. Lo primero resaltar que, aunque parezca paradójico  Benidorm tiene muchas “cosas buenas” y que a nosotros nos fascinan. Adentrarnos una vez al año en las apuestas de carreras de perros tomando curry y pintas a buen precio, ir en taxi entre rascacielos a modo newyorkino, ver una actuación de los mejores imitadores del rey del pop, mezclarnos con los wiris en la zona wiri, pasear por la playa en noviembre y parecer que es verano, encontrarnos con gente graciosa conocida y por conocer…son algunas de las cosas que no podemos hacer en otro sitio y hacen a nuestra estancia  más singular.  Cada año me repito, tengo la sensación de haber cogido un avión pero sin hacerlo.
La primera noche, agitados de emoción recorrimos y reconocimos cada uno de los rincones de la mítica discoteca ku, un ovni camuflado por el paso del tiempo. Era 31 de Octubre. Noche de zombies hawaianos, José Luis López Vázquez en su cabina roja, una nazareno morado desubicado,un calamar vivito y coleando, una superabuela gigante y con andador hinchable, muchos draculines, caras palidas, sangre, heridas, cuchillos clavados, tupés, patillas, tatuajes, camisas de chorreras, pitillos, gorritos Fez, vamos una mezcla variopinta casada a la perfección, (el listado de disfraces es demasiado amplia como para mencionarlos a todos)...Muchos iban disfrazados, otros es que son así, un ambiente chocante y genial. Muchas son las crónicas acerca de la música, yo no la voy a hacer primero porque no sé y segundo porque no es mi cometido, pero lo que sí sé es que nos hicieron menear el esqueleto a base de ritmazos cañeros y apoteósico sonido estridente en determinadas ocasiones. Aún sufro las consecuencias de tanto movimiento.

Hasta el año que viene, que miedito me da, es el X aniversario. Ya hasta han diseñado un cartel. Especial mención para el diseñador de la cartelería, flyer, señalética etc son una verdadera joya de deleite, como veis todo es un gozo…¡Que nos quiten lo bailao!, nunca mejor dicho…

PD: Confesiones de última hora: En otra vida me gustaría tener un grupo que se llamase Shinto&Marcelino y que tocase en ese delicius escenario  del ovni marcado por una gran viga en celosía. Y es que este nombre surge precisamente aquí un día en el que decidimos entrar en aquel extravagante establecimiento lleno de televisores. Se nos ocurrió apostar y contando con la suerte del principiante tuvimos la suerte de apostar dos veces seguidas al perro ganador, por lo que nos llevamos una ligera suma que agradecimos rápidamente. Los perros se llamaban así.

29 de septiembre de 2014

Moratínez

Tengo que traer al “Cole” conmigo.
 Así se titula la lista de las cosas que  piden que Mr. Trastito lleve en su mochila a la guardería  escrito en una media cuartilla de las de antes. Ya está todo preparado para mañana. Y no sé si llorar o reír de acordarme cuando yo fui a la guardería. Por supuesto que no recuerdo mi primer día de guarde pero si tengo una unión salteada de imágenes; del lugar, del espacio, de las colchonetas verdes donde dormíamos la siesta, de los niños, de la comida, de algunas amiguitas y sobre todo de la casita de madera de colores que había en el patio, eso no se me olvidará nunca! Porque yo también fui. Tengo fuertemente marcado aquel campamento  de verano a Sierra Espuña en el que cada noche un grupo de niños dormíamos en tienda de campaña fuera y junto al albergue donde permanecía el resto de compañeros y monitoras. Aquella complicidad que se vivía con los amiguitos y las monitoras metidos con linternas debajo de aquella tela impermeable bajo la luz de las estrellas y la sombra de los árboles es algo, que tan pequeños, creo que  determinó nuestros destinos (perdonen si me pongo un tanto romanticona).Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Si bien es cierto que cuando vinieron mis padres a recogernos, mi hermano y yo, tuvimos distintas reacciones; mi hermano echó rápidamente los brazos a nuestros progenitores, él es un año menor que yo y aún no sentía la sensación de desapego, pero por el contrario  a mí aquella aventura que me encantó, en su momento, no lo acepté como algo positivo si no como un acto de abandono de mis padres, pero que sabia es la memoria que eso no lo recuerdo. Ahora que soy madre me imagino los duros momentos que mis padres vivieron aquel día ante mi contraria actitud. Y espero fervientemente que mi hijo no tenga esa misma sensación estos primeros días que estará unas horitas sin mí, en otro lugar, con otros niños y al cuidado de unas monitoras excelentes. ¡Vas a estar fenomenal chiquitín!

Hace unos días estaba marcando sus objetos personales tal y como nos indicaban en esa hojita, y tuve un lapsus incorregible pero ahora lo percibo con gracia e ingenio. Puse Moratínez, en vez de Moratinos y me di cuenta cuando estaba empezando a escribir  mi segundo apellido. Ohhh no!!!  no se puede borrar! Me dije para mí… Así que a partir de este acierto-equivocación Mr. Trastito tendrá, en plan cariñoso, un solo apellido en contracción de los dos. Me gusta. Me encanta.
A veces las cosas ingeniosas ocurren porque tienen que ocurrir, pienso inconscientemente mientras él me mira sin saber lo que mañana va a acontecer.

23 de septiembre de 2014

Mister Trastito

Una vez llegado el Otoño, ese periodo de transición hacia el frío en el que se vuelve a la rutina, al cole, al trabajo y a la normalización, echo la vista atrás y pienso en los baños de mar y los paseos con mi retoño oliendo a salitre. Ya parece lejano.
Quiero dar las gracias públicamente a Papá por hacer posible que este verano hayamos estado disfrutando (aunque muchos días sin él) de días de campo, playa y montaña. Y es que como se suele decir cuando uno se queda en la ciudad trabajando en verano, Papá ha estado de rodríguez.

Según la RAE (De Rodríguez, apellido).1.m. coloq. Hombre casado que se queda trabajando mientras su familia está fuera, normalmente de veraneo.
Y es que ha sido así, literalmente.
Mientras que todo se llenaba de mensajes de despedida hasta septiembre, de deseos de descanso, de pasarlo bien, de imágenes de viajes, de playas exóticas, de comidas-cenas, de chiringuitos con amigos… Papá colgaba el cartel de: Abierto por Vacaciones. El agosto pasó veloz como una lijadora por una superficie de madera desgastada, limando asperezas y suavizándola dejando paso a un septiembre de puesta a punto de la casa para que Mister Trastito pueda empezar a andar a sus anchas sin muchos peligros. Hemos tenido que reestructurar nuestra casa. Al  menos ha servido para deshacernos de grandes acumulaciones de papeles usados y cuya información ya no es de utilidad. La casa,  bastante austera y todo muy neutro en blanco y negro, se está llenando de objetos  de colores y algunos muy ruidosos, diseminados como las edificaciones en un paisaje de huerta, por todos los rincones y lugares de la misma.

Otra de las cosas buenas de la reorganización ha sido la colocación de una librería más. Nos hacía falta. Y es que los libros, además de libros que son, son la mejor decoración que puedas poner en un hogar. En las partes donde llega el señoret hemos puesto los libros tan apretados que hasta a nosotros nos cuesta desencajarlos. A ver lo que tarda en sacarlos… pensamos mientras los poníamos uno a uno en su sitio. También los cuadros que se mantenían tan solo apoyados han sido colgados de la pared para evitar una caída fortuita. Algunos muebles lucen vacíos esperando a ser ocupados por sus juguetes y demás objetos de recreación.
Esta noche pasada, después de la estruendosa tormenta, cuando todo parecía haber tornado a la calma y el ambiente refrescado, todos dormíamos profundamente cuando de pronto un ruido como a sirena ha roto el silencio de la noche. Los bomberos, fuego!!!..Pensé yo…Pero no nos llevemos a engaño que no había ningún fuego cercano, sino era el camión de los bomberos del pequeño, muy desencaminada no iba, que al parecer se quedó encendido y cada cierto tiempo avisaba de que ahí estaba él. Vaya susto y vaya forma de despertarse en medio de la noche, que podía haber sido de un tirón. Otra noche más sin saber lo que es eso.

Bienvenido el orden-caos a nuestra vida!!!

 

30 de agosto de 2014

Estío en el Pueblo

Este verano hemos reestrenado la casa de mi abuela en el pueblo. No se parece en nada a lo que había en su origen  sin embargo sigue guardando un cierto aire de paz y tranquilidad.
La sensación de abrir las ventanillas del coche conforme avanzábamos en el camino dejando entrar la brisa fresca pero seca de la montaña te va dando un recibimiento más que gratificante. Al adentrarse en sus calles estrechas encerradas por fachadas blancas y engalanadas con flores de colores, se huele y saborea ese aroma inexplicable a “pueblo”. Y es que quien no tiene un pueblito se pierde mucho, aunque sea de adopción todos deberían tenerlo. Tras unos minutos callejeando a modo de laberinto árabe llegamos a la puerta de la Casa. Antes de nada miro al balcón desde donde siempre nos recibía atentamente la abuelita y me viene un pasaje lleno de recuerdos de ella. Sin más recreación nos toca sacar los bultos rápidamente, llamar al timbre, subir agitadamente las escaleras y de pronto…zas…se abre la puerta del nuevo hogar. Una explosión envuelta de calidez, dulzura y aromas a vainilla salen despedidos inesperadamente. Buahh…pienso inconscientemente ¡Menudo cambio! Hasta el más pequeño quedó impresionado.

Ni siquiera yo que he sido la maestra de ceremonias de tal cambio reconozco la casa anterior; ha sufrido modificaciones de distribución, de materialidad, de luz, de ventilación, aprovechando al máximo el espacio del que disponíamos y ajustándolo a las nuevas necesidades para las siguientes generaciones, más miembros de la familia, un uso distinto y más vacacional. Donde estaba la chimenea sin funcionamiento ahora hay un aseo mínimo y funcional, lo que era el dormitorio principal se ha convertido en el salón y la salita de estar se ha unido, mediante un arco rebajado, al espacio central como zona de comer. De la parte trasera solo se reconoce la cocina, la elección del pavimento que homenajea a la antigua baldosa hidráulica ha sido un acierto. Puedes pasarte horas mirándolo y no cansarte…¡qué bonito y qué frescor transmite!
Pero este espacio no tendría ese encanto que emana sin el mobiliario y los enseres recuperados. Toda una proeza de mi madre que con mucho mimo, cuidado y muchas horas ha sacado a la luz después de unos años arrumbados. Un enfoque nuevo le ha dado el valor que se merecían. Mario podrá decir; que jugó en la lavadora de su bisabuela la cual lava de maravilla después de ni se sabe cuántos años (ya no se hacen las cosas para que duren toda una vida), que abrió mil y una vez las puertas y cajones de la cómoda y la alacena  de su tatarabuela (restauradas en blanco) y que estrenó unas sábanas con las iniciales grabadas M.C., también de su tatarabuela. Mi sobrino más pequeño descansó en la cuna de barrotes de tres generaciones anteriores y sus hermanos durmieron en la cama de madera maciza de su bisabuela. Hasta las bastas sillas decapadas y ensogadas de nuevo han quedado estilosas. ¡Irreconocibles! Una mesilla heredada con una lamparita encendida en un rincón hace las delicias por la noche y la llama de una vela te invita a descansar. La colcha estrellada  elaborada con retales de mis vestidos en desuso combina con una puerta vieja a la cual se ha revestido de seda verde brillante a modo de cabecero. El menaje se ha mezclado lo nuevo con lo que ya existía y alegra encontrar en el fondo de la ensalada el estampado de flores de la vajilla de la abuela.
Las siestas han sido largas y placenteras y es que dormir tapado en verano es un lujo para los sentidos aunque cuesta imaginarlo desde el mismísimo calorazo en el que estos días me hallo. Por las noches el silencio y el frío serrano nos arropaba bajo la colcha cuidadosamente, hasta que llegaron las verbenas y del silencio se pasó a un leve soniquete folclórico hasta bien entrado el amanecer que actuaba como una nana para  dormir a grandes y  pequeños. ¡Qué a gusto hemos estado!
Hace unos años ponían en la tele un anuncio que mencionaba a los pueblitos, a sus gentes y sus vacaciones de verano. No hay pueblo que se precie en el que la gente no se conozca por motes, por anécdotas o por la profesión a la que se dediquen. Como todos los años, cada agosto cerca del 15 son muchos los reencuentros que se provocan entorno a la “caña y tapa” típica de la parte más oriental de Andalucía. Este pueblo está en la falda de una imponente montaña y alejado de pueblos mayores cosa que lo hace más escondido y protegido del devenir diario, entre los  límites de 2 provincias con distinta autonomía. Se agradece ese carácter de “perdido” y a la vez tan “vivaracho” pueblo. Mis amigas de toda la infancia, la mayoría con descendencia y ascendencia de allí, como es también mi caso, nos reunimos para pasar unos días, contarnos como ha ido el año, como crecen los niños y disfrutar de lo que nos depara el pueblo y sus fiestas. Pasan los años pero la tradición no se pierde. ¡Es estupendo poder compartir esos momentos con ellas!

Si cabe más alicientes a la inauguración de la  casa, este verano, ha sido más apasionante. El viernes 15 además del día grande de las fiestas (la verbena más ruidosa y extensa que recuerdo)  fue el primer cumpleaños de mi hijo. Un acontecimiento que vivimos toda la familia como si de una boda se tratara…la música en directo, la comida abundante, los dulces “de siempre”  y las copichuelas de mistela y licor café  nos alegraron  por unas cuantas horas.
Y como se dice en la huerta murciana  ya está echado el alboroque a la casa.
A la próxima os espero para la feria y la fiesta del cordero segureño por Octubre, invitados quedáis.
No olvidar traer algo de abrigo que refresca por allí arriba.


19 de junio de 2014

El verano es para veranear

El verano, sobre todo en la infancia y adolescencia es una época vital y de crucial  importancia o al menos eso es lo que me ha sucedido a mí. Ya llega el verano y una especie de nostalgia-alegría me viene con vehemencia. ¡Ayyy los veranos de mi vida! …Aquello sí que era veranear…pienso con una gran sonrisa mientras aguardo en el porche de la casa de mis padres de la playa esperando con anhelo a que pase alguno de la pandilla para proponerme un plan divertido. Qué gran pandilla de treinta y tantos. Cuántas historias detrás. En  cierta medida me da pena haber crecido y dejar aquella etapa tan bonita. Según palabras de mi hermano: sin “la playa” él no habría sido el mismo. Estoy convencida que ni él, ni yo y ninguno de los que allí compartimos vivencias, travesuras, amores, desamores, estudios, éxitos-fracasos, seguro no seriamos los mismos. Y cómo ha cambiado todo. Ahora se está formando una nueva generación. Algunos ya tienen hasta tres hijos.Ojalá sean tan felices como nosotros lo hemos sido durante todos estos años en este paradisiaco lugar.
Cala de la Lombriz. Torre de la Horadada (Alicante)
 
Las  mil y una historias trascurren en un lugar cuyo nombre es fácil de descifrar…Una playa de calas anaranjadas horadadas por el mar, de torres vigías coronando en lo alto y más saliente  de la costa, de aguas cristalinas y arena fina, de paseos infinitos en bicicletas, de grandes pandillas de todas las edades, de barbacoas en la cala “etérea” hasta el amanecer, de largos baños en la calita, de los bailes del verano con el radiocasete a pilas en los esqueletos (que ya no están), de las sangriadas en sandías, de los botellones del puerto, de las quedadas a las 11:00 de la noche en la farola para salir, del mercadillo de las mil palmeras, de los juegos de cartas y los cafés en pueblo latino, de la mezcla de murcianos, madrileños y vascos, de los picnic-comida en la playa hasta desfallecer, de las tardes en los jesuitas, de las risas y las pipas en el muro por las noches, de los desayunos en “la Saura” cuando volvíamos de fiesta, de los cines al aire libre con  las sillas metálicas que te dejan con tortícolis, de la plaza en su mejor momento de ambientazo, del aloha y el inercia, del pelotazo y guagiro, del no sé no sé y botellón, de los nuevos del verano, de los tacones en la mano al regresar, de las escapadas a la curva, a Campoamor,  a la Ribera o a Torrevieja, de nuestras preocupaciones de si nos dejarán entrar a la disco Ottawa ( sustituida tristemente por unos horrorosos adosados), de nuestros bailes del tiburón, de los conciertos del 15 de Agosto, de los amores  imposibles y nuestra canción particular del verano, de las composiciones con las guitarras, del more than word, de los coches de choque, de las siestas en la escalera, de las mentirijillas piadosas, de las cenas del final, de los reencuentros año tras año, de los estudios en la biblioteca para septiembre… y un larguísimo etc  que me ha dejado sin aliento al  recordar.
Algunos seguimos en contacto, otros ya les hemos perdido la pista, pero lo que siempre nos quedara son los recuerdos  que año tras año solemos refrescar  para revivir ese espíritu adolescente y rebelde. Conforme hemos ido haciéndonos mayores la frescura de aquella pandilla ha ido desvaneciéndose, cada año que pasaba, íbamos perdiendo miembros por motivos estudiantiles y/o laborales y con ello íbamos perdiendo también  días de vacaciones, se acabaron los veranos de tres meses en plan verano azul. Y es que esforzarse durante el curso y obtener sobresaliente bien merecía ese gran descanso. Luego llegaron las responsabilidades, los trabajos, la autonomía, l@s novi@s, los viajes, las vacaciones programadas, los planes de futuro y la pandilla se terminó de difuminar. Hace unos años nos propusimos al menos recuperar un día para juntarnos, y la verdad me emocionó. Ahora la “peña” está creciendo mucho y es bonito ver los frutos que está dando.

El verano pasado tuve una experiencia muy distinta y que iba a marcar el resto de mi devenir. Estaba en la dulce espera luciendo barriga y resplandor paseando por la orilla del mar, tomando baños de arena y sal, preparándome para lo que iba a venir un inesperado 15 de Agosto. Este verano que estrenamos será diferente a los demás. Mi pequeñín cumplirá su primer año de vida.
He aquí un resumen muy resumido valga la redundancia de unos cuantos años, faltan los de antes de 1995  y después de 2003…Cómo hemos cambiado y qué lejos han quedado aquellos maravillosos veranos…

Continuará…



Montaje realizado hace unos años por Isabel Morales Moreno

 

5 de junio de 2014

¡Houston tenemos un problema!

¡Houston tenemos un problema!, pienso cada noche cuando estamos los tres en la cama. Dice el dicho que donde comen dos comen tres pero para el tema de dormir no hay dicho que valga, porque donde duermen dos no duermen tres. Desde hace un tiempo hasta esta parte el benjamín de nuestra  casa no quiere dormir solo para ello ha creado una serie de tretas para conseguirlo. Así que no nos queda otra, si queremos dormir, que someternos a su chantaje emocional y aceptar su juego, cama para tres. Cada noche pienso, mañana le hago un método de esos germánico y listo, pero llega el mañana lo intento y entonces se torna a peor…snif snif. Yo confieso que a mí  me encanta dormir con él. Y es que sentir su suave piel sobre mi piel, su dulce aliento y sus piececitos nadando entre las sábanas hasta encontrarnos es algo sublime. En cuanto le salgan los dientes lo facturo para su cama inmediatamente, me digo para mí. Creo que ya será demasiado tarde. Reconozco mis errores. Asignatura pendiente para aprobar. Desmenuzaré el proceso que hacemos con él antes de dormir a ver dónde está el eslabón perdido de la cadena. ¡Viva el colecho!

De día todo eso se me olvida porque es tan tierno, risueño y conquistador que la noche parece ya lejana. Lo que sí ha aprobado y con buena nota es el tema del gateo en cuestión de días. Ahora me persigue velozmente por toda la casa y cuando llega a la jamba de la puerta se asoma, me ve, se le ilumina la cara de tal manera que es que muero del amor. Como decía el Fary ¡Soy una blandengue que lo voy a hacer!
Hay ciertas cosas que no te cuenta nadie antes de ser mamá. Quizás lo más característico y repetido es lo de no dormir o dormir poco aunque en algunos casos tienen suerte y los bebés lo hacen durante toda la noche. No me refiero a eso. No sabía que iba a tener un espía las 24h del día. Y es que incluso ese momento de intimidad de la ducha o el baño ya no es lo mismo. O me arriesgo a tener la serenata mientras lo dejo seguro en algún lugar por lo que en vez de relajarte es todo lo contrario y lo haces como si se tratara de una competición de triatlón o te lo pones de primer espectador del asunto o esperas a que llegue papá y sales corriendo hacia ese momento de gloria a solas. Algo que ni siquiera te tienes que plantear cuando no tienes descendencia.

Otra cuestión es el arte de entretener al pequeñajo. Que si canto canciones de las que recuerdo de mi infancia o me las invento pero sin gracia sin rima pero hace que se ria, que si le pongo los dibujos animados de los cuales les hace caso 5 minutos o les pongo radio3 que para el caso es lo mismo y por lo menos se entretiene mamá. Que si lo pongo 5 minutos en la sillita de comer, 5 minutos en el parque,5 minutos que bailamos juntos un temazo, 5 minutos gateando en el suelo y vigilando que no se vaya a chupar cables, 5 minutos  enganchado a la teta, 5 minutos en el carrito, 5 minutos en la cuna, 5 minutos sentado conmigo frente al ordenador y mil ojos para que no le de a  “borrar”, 5 minutos cambiándolo y vistiéndolo, 5 minutos paseándolo en el corre-pasillo-perro, 5 minutos mirándonos y descubriéndonos en los espejos, 5 minutos de siesta del borrego,….así el día dividido en periodos de 5 minutos. Cuando una actividad se alarga de esa cifra ya considero que es un exitazo.
Otro asunto que leí hace poco en otro blog y que he podido experimentar es la invisibilidad. Sí así como suena. Una a pesar del volumen corpóreo se convierte en invisible. Y es que cuando llego a ciertos lugares algunos ni siquiera saludan o te miran a la cara, simplemente se tiran en picado hacia el carrito. Muy curioso este efecto desconocido antes de.

Y qué decir de los dientes. La gran incógnita. Que no cunda el pánico que nadie que llega a cierta edad se queda sin su dentadura. Ya llegarán. No se empeñen en contar los que tiene su nieta, su prima, su vecina o su sobrina.
Y el hit de los bebés, el llanto. Está diseñado para taladrarte el cerebro. Y eso que lloran así sin más con un desasosiego tremendo solo para que les digas algo o le prestes un poco de atención. Virgen santa que diseño más eficaz, la prueba es que escribir estos renglones me ha costado una buena llantina taladradora. Inmediatamente lo coges y  las lágrimas se convierten en una risa de oreja a oreja.

No sigo porque ayer empezó el verano climatológico y no quiero subir más la temperatura, no es cuestión por estos lares rozar el record hoy de nuevo. Vamos a refrescarnos con una buena caña o dándonos un chapuzón.
¡Feliz verano, climatológicamente hablando!
Nos vemos en la sombra murciana muchach@s